Posts Tagged ‘Gabilondo’

h1

Ángel Gabilondo @ CCCB

16 octubre, 2009

Ponentes en el Mirador del CCCB

Ayer por la tarde, por convocatoria de la Comissió Sectorial d’Universitats, Recerca i Innovació del PSC, a pesar de no pertenecer a esta sectorial, me apunté al acto que organizaron en el CCCB y fui a escuchar la elocuencia del filósofo metafísico y ministro de educación Ángel Gabilondo, presentado y acompañado por representantes del mundo universitario, de la sectorial y del partido. El tema: futuro de la universidad. El público: rectores, profesores, miembros de la sectorial, alumnos, y seguramente alguien más.

Quede patente en primera instancia mi admiración por Gabilondo y la elocuencia, capacidad retórica y argumentística que expone. Hacía muchos años que no escuchaba hablar a un filósofo (más allá de cierto personaje con gafas…) y la verdad, su charla-discurso me absorbió de tal modo que me olvidé de hacer fotos (acompaña este post una imagen tomada por el propio partido), o de twittear nada de lo que estuviera pasando.

Gabilondo nos habló en principio de la necesidad de definir qué es un ministro de educación, puesto que esa cartera, como tal, no había existido en España desde los años 70. Así, definió la educación como algo que abarca la vida entera, e incluso “aquellos que ya se han ido, y los que todavía no están”. También la definió como un elemento básico, imprescindible, de la democracia. “La educación y la cultura son pilares fundamentales de la democracia” dijo.

Definida esta premisa, paso a hablarnos de la necesidad del Pacto por la Educación, es decir, de proveer al estado con una política educativa y una establidad legal al margen de quién gobierne, para evitar tener 12 leyes para diferentes niveles educativos en 20 años, como viene sucediendo. En este sentido, recalcó también la necesidad de contar con todos los agentes implicados en el proceso educativo, especial y evidentemente profesores, y con todos los factores que le afectan. Algunos ejemplos.

  • Incentivos fiscales más amplios a la investigación.
  • Concesión de becas-salario para el aumento del número de gente que puede estudiar.
  • Modoficaciones legales en materia de extranjeria para facilitar la internacionalización de la universidad.

Porque precisamente, internacionalizarse y modernizarse son las dos cosas – que Gabilondo definió como profundamente socialistas – que sin prisa pero sin pausa debe acometer la universidad.

Para internacionalizarse, como ya se ha dicho anteriormente, debemos facilitar el tránsito de estudiantes, profesores, e investigadores entre nuestro país y el resto del mundo. Asimismo, habría que desterrar la concepción de que lo extranjero es peligroso, pues como recalcó Gabilondo, también conoce a más de un español peligroso. Y no tiene pues ningún sentido exigir a un estudiante extranjero el “tener dinero, un trabajo” y toda una retahila burocrática para venir a estudiar nueve meses a España. Tres cuartos de lo mismo para profesores e investigadores.

Para modernizarse, cabe desterrar la idea de la clase magistral como principal vehículo de aprendizaje. Que son necesarias y adecuadas, sí, pero en su justa medida. Hay que implementar además el uso de nuevas tecnologías en la universidad, dijo, pero “necesitamos libros” (no entró a tocar si de papel o electrónicos) y “necesitamos profesores”, y una implicación tanto por parte de estos últimos como de los estudiantes, porque por supuesto, hace falta estudiar.

Con respecto a los grupúsculos de radicales “que vienen a dar patadas a las puertas del consejo de gobierno”, el ministro se mostró partidario de escuchar las ideas que tengan por expresar, pero remarcó la corrección en la actuación de los grupos y sindicatos de estudiantes que amagan con irse de los consejos de gobierno si entran los radicales. “La democracia es un logro de la universidad” remarcó. No podemos, por tanto, dejar que grupos que actúan al margen de los sistemas de gobierno representativo consigan sus objetivos. En este sentido, lamentó la falta de interés de la prensa por todas las acciones democráticas tomadas en torno al conflicto del curso pasado alrededor de la implantación de Boloña, cuando sin embargo, se prestaba amplia atención desde los medios de comunicación a aquellos que “acampan y hacen sopa en las salas de la facultad”. Asimismo, rogó la máxima implicación de los estudiantes en el sistema democrático de la universidad.

A modo de conclusión, remarcó que la universidad debe tender a una virtuosidad con la que alcanzar la excelencia. Ese es el objetivo por el que deben trabajar todos los agentes implicados, ya que en la educación se encuentra la verdadera herramienta de transformación de la realidad social.