Posts Tagged ‘estado’

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La Dignidad y la Caverna

26 noviembre, 2009

Doce periódicos de la esfera catalana, tanto castellano como catalanoparlantes publican hoy un editorial titulado “La Dignidad de Catalunya” en que defienden el estatuto de 2006, aprobado por el Parlament, las Cortes Generales, y sancionado por la Jefatura del Estado tras ser aprobado por más del 73% de los sufragios en junio de 2006. Esto no ha gustado nada a la Caverna. En especial a El Mundo de Pedrojota, que pocas horas después publicaba lo que se ve perfectamente en la siguiente imagen.

La respuesta editorial de El Mundo

Respuesta editorial de El Mundo

Está claro que a cierta derecha cavernaria no le gusta la idea de que un territorio conquistado por las armas recupere un amplio autogobierno. Los catalanes, mejor que callen y paguen peajes. Sabe bien quien me conoce que tengo yo tanto de nacionalista catalán como de judío ultraortodoxo, pero debo decir, como ciudadano de los que no tiene por lengua materna la que es común a todo el Estado, que la visión unitaria y que mira por encima del hombro de los cavernarios como Pedrojota y su equipo editorial me produce sarpullidos. Cuesta, con gente como esta, sentirse integrado en una España que parece que sólo quiere a esos tantos millones de catalanes en su seno con la boca cerrada y las manos atadas.

Sea como fuere, no puedo sino suscribir, como la gran mayoría de por aquí – y aunque yo lo sea de adopción – el editorial de hoy de la prensa catalana. Una decena de jueces de carrera no pueden colocarse por encima de aquello que los representantes del pueblo han acordado y la ciudadanía refrendado. Pues como todos sabemos, en democracia, el pueblo fue antes que cualquier constitución, y es la segunda que emana del primero, y no al revés.

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Honradez (es lo que falta)

25 septiembre, 2009

Ayer Arsenio Escolar hacía un apunte (que he leído esta mañana de parte de Ignacio) sobre el número real de parados que hay en España, que entre otros datos nos recuerda el escandaloso porcentaje de actividad económica que este país desarrolla al margen del control estatal, algo también conocido como “economía sumergida” y que representaba el año pasado un 23% del PIB.

Leedlo: doscientos veinte mil millones de euros. Para que os hagáis una idea, el Servicio Catalán de Salud (en 2009) cuesta 9.412,90 millones de euros. Es decir, con todo el dinero que la gente evade en impuestos podríamos sufragar 23 veces el costo de la sanidad pública catalana, o lo que es lo mismo, dar cobertura médica a unos 174 millones de personas.

¡Qué país el nuestro! El país que más empleo destruye por cada décima del PIB que desciende, el país con la que es seguramente la peor clase empresarial que puede existir: la que sólo protesta y pide, que no invierte nada en mejorar, y que hace cuanto esté en su mano para pagar menos impuestos.

Wait. Siendo justos, no sólo los empresarios hace lo que esté en su mano para pagar impuestos. Según los mismos datos que he leído previo a escribir este artículo, hay cerca de millón y medio de personas en este país que trabajan en negro. No me malentendáis, yo comprendo al padre de familia que ante la perspectiva de no ingresar un duro o cobrar en negro opte por lo segundo. Pero todos conocemos a Pepito el profesional liberal, el que hace apaños sin hacernos factura, o el vecino que ha hecho el baño nuevo ¿sin licencia de obras? Por supuesto. Este país incluso espolea a los que se saltan la ley a la torera, es más listo el que se escapa de Hacienda, y no me digáis que no, porque seguramente la mayoría de los que leáis esto habreís visto u oído las cosas a las que me refiero.

Y después hay niños que tienen que ir a clase en barracones. Después faltan centros de salud, las calles están mal asfaltadas, o cercanías va con retraso. Despúes, los mismos que rechazan un empleo porque es más cómodo quedarse en casa cobrando el paro y hacer alguna chapuza para el primo de un cuñado de tanto en cuanto se quejan en los bares de lo mal que va el país y de lo malo que es un gobierno que sube impuestos. Impuestos que no haría falta tocar si esos 220.000 millones estuvieran en las arcas del estado. Impuestos que estarían en las arcas del estado si se aplicara mano dura contra el que comete fraude o evasión fiscal.

La honradez no es algo imponible por ley, es algo que cada ciudadano tiene que interiorizar.Y tiene mucho que ver con ese 23% del PIB que no se declara. Es algo que tiene que ver con la sociedad de clases, tanto para los que creemos en ella como para los que creen que ya está superada, tanto para los que cumplimos a gusto y a sabiendas de que contribuimos a mejorar el estado, como para aquellos que en su egoísmo sólo lo hacen por obligación.

Honradez. No necesariamente reformas estructurales o del mercado de trabajo (que también), sino honradez para con el vecino (el que tiene que esperar 3 meses para acudir a un médico especialista). Honradez a la hora de dar y recibir. Honradez a la hora de cumplir las leyes y hacerlas cumplir a quien le toque. Honradez a la hora de pasar por la caja de Hacienda del mismo modo que raudos presentamos declaración cuando sale a devolver. Honradez, porque es la mayor de las solidaridades posibles, más allá de acuerdos de financiación, ayudas al desempleo, a los bancos, o cualesquieras que sean las medidas que se tomen para salvar un sistema que con frecuencia se hunde por la facilidad con la que sus actores mienten.

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“Aquesta és la seva democràcia”

23 marzo, 2009

“Esta es su democracia”. Lo he oído en varios de los videos que esta mañana, tras leer el artículo del viernes de mi admirado compañero Ferran Pedret en Temps de Canvi, me he dispuesto a ver para tratar de entender un poco más todo el tema, ya no del Proceso de Boloña, sino de la contestación, y no he podido evitar reflexionar un poco sobre el tema.

Existe un sector – minoritario – en la sociedad catalana que se opone frontal y radicalmente a todo lo que venga de España. Venir de España, por supuesto, es venir del extranjero, pues algunos aún no han superado el trauma de 1714. Venir de España, es también maléfico por definición. Supongo que una cosa va ligada a la otra. Y como Boloña viene de España (de Bruselas de hecho, pero Madrid es quien lo implanta), y además viene sazonado con cantidad de mentiras sobre la universidad que no procederé a enumerar, es el mal absoluto en forma de reforma normativa, la policía se asemeja a una horda de hunos, y el “sistema” algo que hay que combatir.Cremá de la bandera

Nota aclaratoria: yo no soy patriota de esos que apelan al romanticismo quasi-mitológico, ni de un sitio ni de otro, yo soy estadista, creo en el estado como comunidad de ciudadanos, en uno fuerte como se lo ve desde la izquierda. Así pues, hablo de España como hablaría de Catalunya si como quieren algunos ésta fuera independiente, porque mucho me temo que el problema seguiría siendo el mismo.

Dicho esto. Volvamos al “esta es su democracia”.

“Esta”. Pronombre demostrativo femenino singular. Como aparece en los vídeos de disturbios y manifestaciones, se refiere supongo a la actuación policial. Bien, como la mayoría de compañeros que han escrito sobre el tema, considero hasta cierto punto desproporcionada la actuación de algunos miembros de los mossos. En todo grupo de personas hay siempre algunas más violentas que otras, y por eso la policia tiene sus mecanismos de control, que en el caso de la policia catalana, son bastante más exhaustivos que en los casos de sus colegas de otras partes. Con todo, si buscais en la red los videos, veréis también sillas de las terrazas de los bares de Pza. Universitat volando directas hacia la policia. Supongo que entre los manifestantes debía haber también alguno que otro con actitud violenta.

“Su”. Posesivo singular de la tercera persona del plural. Le plantea a uno ciertas dudas. ¿No participan los estudiantes de esta democracia? Tengo mis dudas, porque como he dicho anteriormente, todo lo que viene de España es malo por definición, y la democracia también vino de España. En todo caso, ¿significa eso que el sistema educativo ha fallado al tratar de mostrarles los valores fundamentales del estado?  ¿significa eso que la primera generación que ha nacido en democracia no cree en ella? En el caso de este sector minoritario que no sé cómo denominar, creo que no, que no creen en “su” democracia, de la que ellos no son partícipes.

“Democracia”. Del griego antiguo δημοκρατία, sustantivo femenino singular. La democracia es la forma de gobierno del estado español, como lo reflejan la Constitución y la Ley. Democracia, a diferencia de lo que sostienen algunos, no es votar cada ciertos años. La democracia – social además en el caso de España – conlleva un séquito de derechos, libertades, y obligaciones. La democracia, a diferencia de lo que piensan los que estaban encerrados en el rectorado de la UB, no es de nadie, y es de todos. Uno de estos derechos es el Derecho de Audiencia. Se establece en el artículo 105.a  de la Constitución Española:

La ley regulará la audiencia de los ciudadanos, directamente o a través de las organizaciones y asociaciones reconocidas por la ley, en el procedimiento de elaboración de las disposiciones administrativas que les afecten. 

En los años que he estado en la universidad, incluído el actual, he participado siempre de movimientos asociativos, y conozco dónde se queda este derecho en lo que al gobierno de las universidades se refiere. Tristemente, el brazo político-sindical de este sector minoritario y radical, entendido como SEPC y Coordinadoras de Asambleas de Estudiantes, insiste  (y lo recuerdo cuando empezamos a hablar de Boloña en 2003) en no querer participar.

Llegan, leen un manifiesto antes de empezar por el cual no reconocen a cualquiera que sea la mesa de negociaciones por motivox X, Y, y Z. Y al de un par de días ocupan las facultades, las empapelan con carteles en los que la realidad es un bien escaso o tergiversado en todo caso, convocan huelgas, y llaman fascista a cualquiera que no comparta su credo.

Y la verdad, diría yo, es que teniendo mecanismos de participación en “nuestra” democracia, las ocupaciones, cortes de avenidas, y demás acciones destinadas solamente a llamar la atención sin construir ni aportar nada a la sociedad, no deberían tener cabida. Pero se le ha dado, con cada día de ocupación permitido, con cada concesión. Y dentro de esa cabida se han hecho fuertes, y la historia, ya hemos visto todos cómo acaba.

Os digo: personalmente, yo los hubiera sacado el primer día. Con todo, negarse a hablar y ocupar facultades no deja de ser otra forma de violencia. Y al fin y al cabo y como dijo Max Weber, es el estado el que tiene el monopolio de ese medio.