Posts Tagged ‘educación’

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Una para NNGG!

10 noviembre, 2009

Gracias a Netoratón, hoy podré quedarme más ancho que largo tras disfrutar de los “valores” de la “derecha” (¿centro? ¿eso qué es?) que con gran elocuencia expone el chico tan bien vestido del video a continuación, Ángel Rey, miembro de la ponencia política.

Vamos por partes:

  • Educación. Ángel cree que Educación para la Ciudadanía es una asignatura adoctrinante (o “atorterinantes”).  Le recomiendo a él, y a toda la derecha católica, que se lean el currículo de tal asignatura. Si “adoctrinar” en democracia, liberté, égalité, fraternité y derechos humanos es tan terrible, les invito a mudarse a Irán; seguro que allí encuentran un sistema político más de su agrado. “Además, se ha reforzar la autoridad del profesor” ¿A golpe de ley como propuso el PP en las cortes? ¿No sería mejor educar en el respeto, dar ejemplo de que no todo vale? Supongo que el hecho de que la gran mayoría de maestros sean de izquierdas explica por qué no entendéis lo que “educación” significa.
  • Defensa de la vida. Querido Ángel, te remitiría directamente a mis posts de biología para obispos, pero me quedaría corto, por que hablando de derechos, tengo tanto derecho a querer suicidarme como a querer vivir, igual que lo tengo a no trabajar si no quiero, a pasarme el día leyendo manga, o a comer gambas al ajillo cada día, siempre y cuando no haga daño a nadie (donde “nadie” es titular de derechos y deberes por igual). Sí, el aborto y la eutanasia son una gran tragedia para quien las pasa, pero ningún vecino tiene derecho – ni jamás debería tenerlo – a denunciar a esa persona. Es una manía persecutoria de la derecha llenarse la boca de libertad y después querer decir a todo el pueblo como tiene que vivir su vida.
  • Salario mínimo (plato principal!). Dice Ángel, que “el salario mínimo atenta contra el empleo juvenil”. Le explicaré a Ángel una cosa anecdótica. Un servidor empezó a trabjar a los 18 para pagarse los estudios, entre otras cosas. Todos los días de la semana excepto los lunes y domingos noche me los pasaba en una brasería de Sants-Montjuic, de las 12 a las 5 y de las 8 hasta cierre, que solía caer sobre la una y media. Unas 48 horas a la semana, por un salario de “joven” de unos 700€. Doy gracias al salario mínimo porque si no, seguramente ni hubiera llegado a eso. Me figuro que también piensa que los convenios colectivos son un “atentado” contra el “empleo”, y los querrá “reducir progresivamente hasta su eliminación”. Ay, para los neocons – viejos y jóvenes – siempre hay tantas garantías y derechos sociales que deben ser eliminados…
  • Libertad en Internet. Esto va a ser lo único en lo que estemos de acuerdo, pero no hay que confundirse. La libertad en internet no se basa en evitar la “monitorización” y demás. Por más que les cueste creerlo a algunos, el gobierno socialista no “espía” ni a los de la Gürtel ni a nadie. Las conexiones en las telecomunicaciones se han registrado desde hace mucho tiempo, y por supuesto, son sólo accesibles bajo mandato judicial. Hablar de que Internet está a punto de dejar de ser “el medio de la libertad” es populismo y demagogia. Sobre todo, porque la libertad de internet no está donde apunta NNGG, sino en la neutralidad de la red.
  • Energía Nuclear. Hay que ver; mientras el socialismo apuesta por reconvertir el sector y cerrar progresivamente las centrales nucleares, NNGG apuesta por acabar con la moratoria nuclear. Venga a construir más centrales nucleares, venga a generar residuos radioactivos… claro, y el cambio climático es un mito. Una cosa te digo: si se hacen las nucleares en La Moraleja o sitios por el estilo, a lo mejor me lo pienso.

Y el vídeo no da para más. Si esta es la derecha moderada del futuro, no me quiero imaginar como será la derechísima.

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Ángel Gabilondo @ CCCB

16 octubre, 2009

Ponentes en el Mirador del CCCB

Ayer por la tarde, por convocatoria de la Comissió Sectorial d’Universitats, Recerca i Innovació del PSC, a pesar de no pertenecer a esta sectorial, me apunté al acto que organizaron en el CCCB y fui a escuchar la elocuencia del filósofo metafísico y ministro de educación Ángel Gabilondo, presentado y acompañado por representantes del mundo universitario, de la sectorial y del partido. El tema: futuro de la universidad. El público: rectores, profesores, miembros de la sectorial, alumnos, y seguramente alguien más.

Quede patente en primera instancia mi admiración por Gabilondo y la elocuencia, capacidad retórica y argumentística que expone. Hacía muchos años que no escuchaba hablar a un filósofo (más allá de cierto personaje con gafas…) y la verdad, su charla-discurso me absorbió de tal modo que me olvidé de hacer fotos (acompaña este post una imagen tomada por el propio partido), o de twittear nada de lo que estuviera pasando.

Gabilondo nos habló en principio de la necesidad de definir qué es un ministro de educación, puesto que esa cartera, como tal, no había existido en España desde los años 70. Así, definió la educación como algo que abarca la vida entera, e incluso “aquellos que ya se han ido, y los que todavía no están”. También la definió como un elemento básico, imprescindible, de la democracia. “La educación y la cultura son pilares fundamentales de la democracia” dijo.

Definida esta premisa, paso a hablarnos de la necesidad del Pacto por la Educación, es decir, de proveer al estado con una política educativa y una establidad legal al margen de quién gobierne, para evitar tener 12 leyes para diferentes niveles educativos en 20 años, como viene sucediendo. En este sentido, recalcó también la necesidad de contar con todos los agentes implicados en el proceso educativo, especial y evidentemente profesores, y con todos los factores que le afectan. Algunos ejemplos.

  • Incentivos fiscales más amplios a la investigación.
  • Concesión de becas-salario para el aumento del número de gente que puede estudiar.
  • Modoficaciones legales en materia de extranjeria para facilitar la internacionalización de la universidad.

Porque precisamente, internacionalizarse y modernizarse son las dos cosas – que Gabilondo definió como profundamente socialistas – que sin prisa pero sin pausa debe acometer la universidad.

Para internacionalizarse, como ya se ha dicho anteriormente, debemos facilitar el tránsito de estudiantes, profesores, e investigadores entre nuestro país y el resto del mundo. Asimismo, habría que desterrar la concepción de que lo extranjero es peligroso, pues como recalcó Gabilondo, también conoce a más de un español peligroso. Y no tiene pues ningún sentido exigir a un estudiante extranjero el “tener dinero, un trabajo” y toda una retahila burocrática para venir a estudiar nueve meses a España. Tres cuartos de lo mismo para profesores e investigadores.

Para modernizarse, cabe desterrar la idea de la clase magistral como principal vehículo de aprendizaje. Que son necesarias y adecuadas, sí, pero en su justa medida. Hay que implementar además el uso de nuevas tecnologías en la universidad, dijo, pero “necesitamos libros” (no entró a tocar si de papel o electrónicos) y “necesitamos profesores”, y una implicación tanto por parte de estos últimos como de los estudiantes, porque por supuesto, hace falta estudiar.

Con respecto a los grupúsculos de radicales “que vienen a dar patadas a las puertas del consejo de gobierno”, el ministro se mostró partidario de escuchar las ideas que tengan por expresar, pero remarcó la corrección en la actuación de los grupos y sindicatos de estudiantes que amagan con irse de los consejos de gobierno si entran los radicales. “La democracia es un logro de la universidad” remarcó. No podemos, por tanto, dejar que grupos que actúan al margen de los sistemas de gobierno representativo consigan sus objetivos. En este sentido, lamentó la falta de interés de la prensa por todas las acciones democráticas tomadas en torno al conflicto del curso pasado alrededor de la implantación de Boloña, cuando sin embargo, se prestaba amplia atención desde los medios de comunicación a aquellos que “acampan y hacen sopa en las salas de la facultad”. Asimismo, rogó la máxima implicación de los estudiantes en el sistema democrático de la universidad.

A modo de conclusión, remarcó que la universidad debe tender a una virtuosidad con la que alcanzar la excelencia. Ese es el objetivo por el que deben trabajar todos los agentes implicados, ya que en la educación se encuentra la verdadera herramienta de transformación de la realidad social.