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Biología para obispos (y 2!)

19 octubre, 2009

Empecé este blog arremetiendo contra la ignorancia (seguramente intencionada) de la jerarquía católica por considerar que un conjunto de un par de miles de células (evitentemente vivas, al igual que cualquier colonia de protozoos) constituyen un ser humano, y por ende, un ciudadano titular de derechos – y deberes supongo, ¿no?

Sea como fuere, y dada la oportunidad que me brinda la excursión por Madrid de los purpurados y sus amiguitos del alma, así como la comparsa de gente que no soporta que cada uno viva su vida como le plazca, para escribir de nuevo sobre la nueva Ley del Aborto, opiniones y revoltijos varios.

Uno pensaría que se han equivocado de color primario

Uno pensaría que se han equivocado de color primario

Vaya de antemano que  según recientes encuestas, el 70% de la población española está a favor de la nueva Ley. ¿A qué, pues, tanto revuelo? Bueno, supongo que como dice Eslava Galán en “Historia de España contada para escépticos“, la iglesia sigue disponiendo de miles de púlpitos desde los que manipular a aquellos que estén dispuestos a escucharla. Y así ha sido, de nuevo. Y el sábado pues, convocados por el foro de la familia y muchas, muchas más organizaciones (que no deben tener muchos miembros), los purpurados se vieron acompañados por cargos públicos del PP, un ex presidente del gobierno del Estado, bastante gente normal estrecha de miras, y algún que otro energúmeno, supongo. Dicen ellos que eran muchos (entre millón y medio y dos millones). La ciencia, esa patraña despreciada por amplios sectores del conservadurismo, dice que eran muchos, pero que muchos menos.

Guerra de cifras aparte, la verdad es que ver a tanta gente manifestándose contra el derecho de una mujer de vivir su vida como quiera me resulta triste. Que a estas alturas de la historia, haya tanta gente (bueno, tanta, tanta…) a favor de controlar vidas ajenas, me resulta, cuando menos, reprobable. Sí, digo a favor de controlar porque por más que los llamen – o se autodenominen – “provida”, basta ver sus actitudes y opiniones para ver que son “procontrol”: a favor de controlar lo que cada uno hace con su vida.

Quieran o no quieran, la verdad es que la nueva Ley de la Aborto amplía derechos, otorga seguridad jurídica, y equipara el aborto a cualquier otra intervención quirúrgica, al posibilitar la libre elección de menores mayores de 16 años. Que quede ampliar o reforzar políticas de família es otra cosa, que no viene al caso discutir en estos momentos.

Por fortuna, la democracia, como bien apunta Geógrafo Subjetivo, es algo que se define en las urnas y se ejerce en sede parlamentaria, no en las calles, así que mucho me temo que los purpurados y sus amiguitos del alma tendrán que contentarse con protestar infructuosamente.

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Ángel Gabilondo @ CCCB

16 octubre, 2009

Ponentes en el Mirador del CCCB

Ayer por la tarde, por convocatoria de la Comissió Sectorial d’Universitats, Recerca i Innovació del PSC, a pesar de no pertenecer a esta sectorial, me apunté al acto que organizaron en el CCCB y fui a escuchar la elocuencia del filósofo metafísico y ministro de educación Ángel Gabilondo, presentado y acompañado por representantes del mundo universitario, de la sectorial y del partido. El tema: futuro de la universidad. El público: rectores, profesores, miembros de la sectorial, alumnos, y seguramente alguien más.

Quede patente en primera instancia mi admiración por Gabilondo y la elocuencia, capacidad retórica y argumentística que expone. Hacía muchos años que no escuchaba hablar a un filósofo (más allá de cierto personaje con gafas…) y la verdad, su charla-discurso me absorbió de tal modo que me olvidé de hacer fotos (acompaña este post una imagen tomada por el propio partido), o de twittear nada de lo que estuviera pasando.

Gabilondo nos habló en principio de la necesidad de definir qué es un ministro de educación, puesto que esa cartera, como tal, no había existido en España desde los años 70. Así, definió la educación como algo que abarca la vida entera, e incluso “aquellos que ya se han ido, y los que todavía no están”. También la definió como un elemento básico, imprescindible, de la democracia. “La educación y la cultura son pilares fundamentales de la democracia” dijo.

Definida esta premisa, paso a hablarnos de la necesidad del Pacto por la Educación, es decir, de proveer al estado con una política educativa y una establidad legal al margen de quién gobierne, para evitar tener 12 leyes para diferentes niveles educativos en 20 años, como viene sucediendo. En este sentido, recalcó también la necesidad de contar con todos los agentes implicados en el proceso educativo, especial y evidentemente profesores, y con todos los factores que le afectan. Algunos ejemplos.

  • Incentivos fiscales más amplios a la investigación.
  • Concesión de becas-salario para el aumento del número de gente que puede estudiar.
  • Modoficaciones legales en materia de extranjeria para facilitar la internacionalización de la universidad.

Porque precisamente, internacionalizarse y modernizarse son las dos cosas – que Gabilondo definió como profundamente socialistas – que sin prisa pero sin pausa debe acometer la universidad.

Para internacionalizarse, como ya se ha dicho anteriormente, debemos facilitar el tránsito de estudiantes, profesores, e investigadores entre nuestro país y el resto del mundo. Asimismo, habría que desterrar la concepción de que lo extranjero es peligroso, pues como recalcó Gabilondo, también conoce a más de un español peligroso. Y no tiene pues ningún sentido exigir a un estudiante extranjero el “tener dinero, un trabajo” y toda una retahila burocrática para venir a estudiar nueve meses a España. Tres cuartos de lo mismo para profesores e investigadores.

Para modernizarse, cabe desterrar la idea de la clase magistral como principal vehículo de aprendizaje. Que son necesarias y adecuadas, sí, pero en su justa medida. Hay que implementar además el uso de nuevas tecnologías en la universidad, dijo, pero “necesitamos libros” (no entró a tocar si de papel o electrónicos) y “necesitamos profesores”, y una implicación tanto por parte de estos últimos como de los estudiantes, porque por supuesto, hace falta estudiar.

Con respecto a los grupúsculos de radicales “que vienen a dar patadas a las puertas del consejo de gobierno”, el ministro se mostró partidario de escuchar las ideas que tengan por expresar, pero remarcó la corrección en la actuación de los grupos y sindicatos de estudiantes que amagan con irse de los consejos de gobierno si entran los radicales. “La democracia es un logro de la universidad” remarcó. No podemos, por tanto, dejar que grupos que actúan al margen de los sistemas de gobierno representativo consigan sus objetivos. En este sentido, lamentó la falta de interés de la prensa por todas las acciones democráticas tomadas en torno al conflicto del curso pasado alrededor de la implantación de Boloña, cuando sin embargo, se prestaba amplia atención desde los medios de comunicación a aquellos que “acampan y hacen sopa en las salas de la facultad”. Asimismo, rogó la máxima implicación de los estudiantes en el sistema democrático de la universidad.

A modo de conclusión, remarcó que la universidad debe tender a una virtuosidad con la que alcanzar la excelencia. Ese es el objetivo por el que deben trabajar todos los agentes implicados, ya que en la educación se encuentra la verdadera herramienta de transformación de la realidad social.

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Una de piratas!

6 octubre, 2009
LeChuck, el más infame pirata de todos los tiempos

LeChuck, el más infame pirata de todos los tiempos

La cosa viene de lejos. Desde hace casi un año, tal vez más – corríjanme si me equivoco – asistimos al quasi-cómico espectáculo de cómo la comunidad internacional juega al ratón y al gato con los piratas somalíes, léase no-ciudadanos de un estado fallido que lleva 21 años de guerra civil y que en su mayoría depende de la ayuda humanitaria para comer cada día (aunque sin embargo tienen para comprar Kalashnikovs, curioso). En todo caso, un país del que la ONU desistió de arreglar allá por el 95.

La cuestión es que unos analizan y predicen, los otros se reunen, algunos hacen sátira, e incluso se habla de ello en las universidades. Pero en todo caso, nadie encuentra una solución parece ser.

Un servidor no es experto en estos temas, pero me da la impresión de que hay un par de cosas que están mal, pero que muy mal.

  1. Primeramente, creo con firmeza que es un error tratar toda acción armada contra los intereses del estado, su ciudadanía, o sus empresas como terrorismo (y es una de las pocas veces que me oiréis criticar a Garzón). El terrorismo, per se, es es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos. Dudo mucho que los piratas somalíes tengan intención alguna de derribar el gobierno del estado, coaccionar a las Cortes Generales, secuestrar al rey, o reclamar la independencia d’Es Pont d’Inca.
  2. En segundo lugar, ¿cuál es la diferencia entre dar dinero procedente de nuestros impuestos a la banca en forma de “inyecciones de liquidez”, o dárselo a unos armadores en forma de fuel para fragatas, aviones de reconocimiento, e infantes de marina? Yo diría que ninguna. En ambos casos, el fenómeno se conoce como socialización de las pérdidas. ¿No quedamos en que eso era inmoral? ¿O también es necesario ir a pescar al índico para salvar la economía mundial?
  3. Por último, ¿no sería mejor en cualquier caso, bien dejar de faenar en aguas somalíes, bien invertir directamente (con presencia militar incluída si fuera necesario) en estabilizar y levantar un país que está justo en el medio de la mitad de rutas comerciales del mundo? Entonces tal vez serían los somalíes los que pescaran en lugar de asaltar buques pesqueros, y sus exportaciones harían posible que todo el mundo comiera y accidiera a sanidad y educación. O tal vez simplemente preferimos seguir virtiendo nuestros residuos en sus tierras, que sale mucho más barato.

Lo que está claro es que los atunes del Alakrana nos van salir muy caros.

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Honradez (es lo que falta)

25 septiembre, 2009

Ayer Arsenio Escolar hacía un apunte (que he leído esta mañana de parte de Ignacio) sobre el número real de parados que hay en España, que entre otros datos nos recuerda el escandaloso porcentaje de actividad económica que este país desarrolla al margen del control estatal, algo también conocido como “economía sumergida” y que representaba el año pasado un 23% del PIB.

Leedlo: doscientos veinte mil millones de euros. Para que os hagáis una idea, el Servicio Catalán de Salud (en 2009) cuesta 9.412,90 millones de euros. Es decir, con todo el dinero que la gente evade en impuestos podríamos sufragar 23 veces el costo de la sanidad pública catalana, o lo que es lo mismo, dar cobertura médica a unos 174 millones de personas.

¡Qué país el nuestro! El país que más empleo destruye por cada décima del PIB que desciende, el país con la que es seguramente la peor clase empresarial que puede existir: la que sólo protesta y pide, que no invierte nada en mejorar, y que hace cuanto esté en su mano para pagar menos impuestos.

Wait. Siendo justos, no sólo los empresarios hace lo que esté en su mano para pagar impuestos. Según los mismos datos que he leído previo a escribir este artículo, hay cerca de millón y medio de personas en este país que trabajan en negro. No me malentendáis, yo comprendo al padre de familia que ante la perspectiva de no ingresar un duro o cobrar en negro opte por lo segundo. Pero todos conocemos a Pepito el profesional liberal, el que hace apaños sin hacernos factura, o el vecino que ha hecho el baño nuevo ¿sin licencia de obras? Por supuesto. Este país incluso espolea a los que se saltan la ley a la torera, es más listo el que se escapa de Hacienda, y no me digáis que no, porque seguramente la mayoría de los que leáis esto habreís visto u oído las cosas a las que me refiero.

Y después hay niños que tienen que ir a clase en barracones. Después faltan centros de salud, las calles están mal asfaltadas, o cercanías va con retraso. Despúes, los mismos que rechazan un empleo porque es más cómodo quedarse en casa cobrando el paro y hacer alguna chapuza para el primo de un cuñado de tanto en cuanto se quejan en los bares de lo mal que va el país y de lo malo que es un gobierno que sube impuestos. Impuestos que no haría falta tocar si esos 220.000 millones estuvieran en las arcas del estado. Impuestos que estarían en las arcas del estado si se aplicara mano dura contra el que comete fraude o evasión fiscal.

La honradez no es algo imponible por ley, es algo que cada ciudadano tiene que interiorizar.Y tiene mucho que ver con ese 23% del PIB que no se declara. Es algo que tiene que ver con la sociedad de clases, tanto para los que creemos en ella como para los que creen que ya está superada, tanto para los que cumplimos a gusto y a sabiendas de que contribuimos a mejorar el estado, como para aquellos que en su egoísmo sólo lo hacen por obligación.

Honradez. No necesariamente reformas estructurales o del mercado de trabajo (que también), sino honradez para con el vecino (el que tiene que esperar 3 meses para acudir a un médico especialista). Honradez a la hora de dar y recibir. Honradez a la hora de cumplir las leyes y hacerlas cumplir a quien le toque. Honradez a la hora de pasar por la caja de Hacienda del mismo modo que raudos presentamos declaración cuando sale a devolver. Honradez, porque es la mayor de las solidaridades posibles, más allá de acuerdos de financiación, ayudas al desempleo, a los bancos, o cualesquieras que sean las medidas que se tomen para salvar un sistema que con frecuencia se hunde por la facilidad con la que sus actores mienten.

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“Aquesta és la seva democràcia”

23 marzo, 2009

“Esta es su democracia”. Lo he oído en varios de los videos que esta mañana, tras leer el artículo del viernes de mi admirado compañero Ferran Pedret en Temps de Canvi, me he dispuesto a ver para tratar de entender un poco más todo el tema, ya no del Proceso de Boloña, sino de la contestación, y no he podido evitar reflexionar un poco sobre el tema.

Existe un sector – minoritario – en la sociedad catalana que se opone frontal y radicalmente a todo lo que venga de España. Venir de España, por supuesto, es venir del extranjero, pues algunos aún no han superado el trauma de 1714. Venir de España, es también maléfico por definición. Supongo que una cosa va ligada a la otra. Y como Boloña viene de España (de Bruselas de hecho, pero Madrid es quien lo implanta), y además viene sazonado con cantidad de mentiras sobre la universidad que no procederé a enumerar, es el mal absoluto en forma de reforma normativa, la policía se asemeja a una horda de hunos, y el “sistema” algo que hay que combatir.Cremá de la bandera

Nota aclaratoria: yo no soy patriota de esos que apelan al romanticismo quasi-mitológico, ni de un sitio ni de otro, yo soy estadista, creo en el estado como comunidad de ciudadanos, en uno fuerte como se lo ve desde la izquierda. Así pues, hablo de España como hablaría de Catalunya si como quieren algunos ésta fuera independiente, porque mucho me temo que el problema seguiría siendo el mismo.

Dicho esto. Volvamos al “esta es su democracia”.

“Esta”. Pronombre demostrativo femenino singular. Como aparece en los vídeos de disturbios y manifestaciones, se refiere supongo a la actuación policial. Bien, como la mayoría de compañeros que han escrito sobre el tema, considero hasta cierto punto desproporcionada la actuación de algunos miembros de los mossos. En todo grupo de personas hay siempre algunas más violentas que otras, y por eso la policia tiene sus mecanismos de control, que en el caso de la policia catalana, son bastante más exhaustivos que en los casos de sus colegas de otras partes. Con todo, si buscais en la red los videos, veréis también sillas de las terrazas de los bares de Pza. Universitat volando directas hacia la policia. Supongo que entre los manifestantes debía haber también alguno que otro con actitud violenta.

“Su”. Posesivo singular de la tercera persona del plural. Le plantea a uno ciertas dudas. ¿No participan los estudiantes de esta democracia? Tengo mis dudas, porque como he dicho anteriormente, todo lo que viene de España es malo por definición, y la democracia también vino de España. En todo caso, ¿significa eso que el sistema educativo ha fallado al tratar de mostrarles los valores fundamentales del estado?  ¿significa eso que la primera generación que ha nacido en democracia no cree en ella? En el caso de este sector minoritario que no sé cómo denominar, creo que no, que no creen en “su” democracia, de la que ellos no son partícipes.

“Democracia”. Del griego antiguo δημοκρατία, sustantivo femenino singular. La democracia es la forma de gobierno del estado español, como lo reflejan la Constitución y la Ley. Democracia, a diferencia de lo que sostienen algunos, no es votar cada ciertos años. La democracia – social además en el caso de España – conlleva un séquito de derechos, libertades, y obligaciones. La democracia, a diferencia de lo que piensan los que estaban encerrados en el rectorado de la UB, no es de nadie, y es de todos. Uno de estos derechos es el Derecho de Audiencia. Se establece en el artículo 105.a  de la Constitución Española:

La ley regulará la audiencia de los ciudadanos, directamente o a través de las organizaciones y asociaciones reconocidas por la ley, en el procedimiento de elaboración de las disposiciones administrativas que les afecten. 

En los años que he estado en la universidad, incluído el actual, he participado siempre de movimientos asociativos, y conozco dónde se queda este derecho en lo que al gobierno de las universidades se refiere. Tristemente, el brazo político-sindical de este sector minoritario y radical, entendido como SEPC y Coordinadoras de Asambleas de Estudiantes, insiste  (y lo recuerdo cuando empezamos a hablar de Boloña en 2003) en no querer participar.

Llegan, leen un manifiesto antes de empezar por el cual no reconocen a cualquiera que sea la mesa de negociaciones por motivox X, Y, y Z. Y al de un par de días ocupan las facultades, las empapelan con carteles en los que la realidad es un bien escaso o tergiversado en todo caso, convocan huelgas, y llaman fascista a cualquiera que no comparta su credo.

Y la verdad, diría yo, es que teniendo mecanismos de participación en “nuestra” democracia, las ocupaciones, cortes de avenidas, y demás acciones destinadas solamente a llamar la atención sin construir ni aportar nada a la sociedad, no deberían tener cabida. Pero se le ha dado, con cada día de ocupación permitido, con cada concesión. Y dentro de esa cabida se han hecho fuertes, y la historia, ya hemos visto todos cómo acaba.

Os digo: personalmente, yo los hubiera sacado el primer día. Con todo, negarse a hablar y ocupar facultades no deja de ser otra forma de violencia. Y al fin y al cabo y como dijo Max Weber, es el estado el que tiene el monopolio de ese medio.

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Charla con Paul N. Rasmussen

19 marzo, 2009

videoconfrasmussen18032009Ayer por la tarde tuve la oportunidad, junto con otros cuarenta compañeros, de asistir al debate vía videoconferencia que la Secretaría de Política Internacional y Europea del PSC, con la compañera Maria Badia al frente, organizó con el Presidente del Partido Socialista Europeo (PES), Paul Nyrup Rasmussen.

Tras algunos problemas de conexión, seguramente derivados de ser esta la primera charla que desde Bruselas se realiza con activistas del PES, conseguimos establecer una comunicación decente y empezar la charla. Durante unos cuarenta minutos unas preguntas se fueron sucediendo a otras, en un entorno muy amigable.

Como era de prever, muchas de las preguntas versaban sobre la crisis financiera mundial, y la primera pregunta no fue una excepción: una vez está quedando claro que el capitalismo neoliberal está de capa caída y camino a su desaparición, al menos tal y como lo hemos conocido en los últimos quince o veinte añosy demostrado el fallo de los sistemas comunistas, ¿podrá la Unión Europa construir un nuevo sistema económico que sea capaz de conciliar nuestros valores de justicia social, libertad, e igualdad, o vamos rumbo al caos?¿Afectará esto al resultado de las próximas elecciones europeas?

 Ante estas cuestiones Rasmussen fue claro y conciso. No nos encaminamos hacia el caos si conseguimos convencer a la sociedad de que somos nosotros los socialistas y socialdemócratas la elección correcta para liderar el cambio. Está en nuestras manos el formular una hoja de ruta, un plan de recuperación económica diferente del que los gurús del neoliberlalismo han formulado, que esté basado en un crecimiento sostenible y una economía social de mercado, en que el mercado sea el servidor y no el maestro de las personas. Este discurso se encuentra por cierto bien detallado en el Manifiesto del PES (PDF) firmado en Madrid en diciembre de 2008.

En la misma linea del crecimiento sostenible, o verde, y de la economía social de mercado, Rasmussen nos habló de la necesidad de inculcar a particulares y empresas la necesidad de implantar la eficiencia energética como estándar. Conscientes de los costes que esto puede comportar, desde el PES abogamos por el desarrollo de líneas de ayuda para aquellos particulares, y empresas en especial, que deseen adoptar la eficiencia energética como un estándar más. Además, Rasmussen hablo de establecer un nuevo diálogo con las empresas, para que juntos busquemos fórmulas con las que reducir la dependencia europea del carbón, el petróleo, y demás combustibles fósiles que debemos importar. En la misma línea, el PES apuesta por una Europa, incluso por un mundo, libre de energía nuclear, tanto para usos civiles como militares.

Sobre integración europea y política exterior común, Ramussen apuntó el problema que supone para el proceso de integración el hecho de tener gobiernos en los estados miembros, como es el caso del actual gobierno de la República Checa, o el anterior gobierno de Polonia, que son abiertamente antieuropeístas. Pero en todo caso, el PES prevé una mayor integración en temas como la política exterior, la económica, o la energética. En este tema, es sumamente importante que se ratifique el tratado de Lisboa, ya que permitirá que el Parlamento Europeo disponga de mayor poder de decisión, y terminará con la posiblidad de que un solo estado miembro pueda bloquear las decisiones del conjunto de estados de la Unión.

Respecto a las elecciones europeas de Junio, Rasmussen nos animó a trasmitir a nuestros conciudadanos la visión que tenemos desde la izquierda del fracaso de la insolidaridad y el descontrol del modelo neoliberal, esta elección podemos ganarla los socialistas. En todo caso, nos queda mucho trabajo por hacer.

Personalmente, creo que quedó claro que se acerca el momento de un cambio, de mirar primero por las personas, por el conjunto de los ciudadanos, y de enseñar a cada uno de los que nos rodea la importancia de mirar y ver más allá de uno mismo, de tener en cuenta a nuestros vecinos, y sobre todo, a nuestros hijos y nietos, como quedó constatado en esta charla con el Presidente del PES.

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Biología para Obispos

16 marzo, 2009

Voy a abrir este blog con algo de polémica educativa, dado que imagino que la mayoría de clérigos de este país cursaron solamente estudios de letras (sin perjuicio para los que sean de letras, claro está).

Esto es un embrión. El Diccionario de la Real Academia Española lo define como:

(Del gr. ἔμβρυον).

1. m. Ser vivo en las primeras etapas de su desarrollo, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.

2. m. En la especie humana, producto de la concepción hasta fines del tercer mes del embarazo.

3. m. En las plantas fanerógamas, esbozo de la futura planta, contenido en la semilla.

4. m. Principio no desarrollado de algo.

Si se busca en cualquier manual de Biología (no tengo ninguno a mano ahora mismo, así que haré uso de la wikipedia:

Un embrión es un organismo pluricelular en sus primeras etapas de desarrollo

Asi pues, parece claro que un embrión dista de ser un miembro de la especie cuyo ADN contiene, ¿no? Por cierto, el de la foto es de la especie Bos primigenius taurus, comunmente conocida como vaca. Entonces, ¿a qué tanta polémica?

Sin ser ningún experto en teología, diría que la apuesta que hace el sector comandante de la Iglesia Católica por mellar continuamente el Estado de Derecho responde a:

  1. La tendencia demostrada que tiene el clero a preocuparse por lo general por los no-natos y los muertos antes que por los vivos.
  2. Una cierta idea medieval de que es Dios y no el ser humano quien decide cuándo y como engendrar a otro ser humano y que por tanto, la vida de un par de millones de células no es propiedad del ser humano que le proporciona cobijo, alimento, y oxígeno en tanto ese par de millones de células no es capaz de funcionar por sí mismo.

Ahora que el gobierno del Estado propone aborto libre hasta las 14 semanas de gestación, los Obispos se han enfudado de nuevo el chubasquero de protesta y se disponen a iniciar una nueva campaña, incidiendo en que cualquier especie protegida goza de más protección jurídica que un no-nato.

Le da uno la sensación de que deberían volver al instituto. Y es que por polémico que pueda resultar, sí, un lince ibérico es algo infinitamente más valioso que un par de millones de células.